La Liga: semana para confiar en los favoritos
Quien ha visto bastante fútbol sabe que hay jornadas tramposas y otras que se dejan leer clarito. Así nomás. Esta fecha de La Liga cae más en ese segundo grupo. Este martes 24 de febrero de 2026, si la miras en frío, sale una conclusión que a varios apostadores les cuesta tragar: el mercado no siempre se pasa de rosca, y esta vez llega bastante bien calibrado con los favoritos.
Estamos en un tramo del calendario donde el desgaste ya se siente, los que pelean Europa ajustan mecanismos finos y los de abajo juegan con apuro —con hambre, sí, pero muchas veces sin demasiado orden—, y esa brecha, aunque suene poco romántica, termina inclinando partidos más seguido de lo que se quiere admitir. Eso pesa. Y sí. En Perú ya se vio en las Eliminatorias a Qatar, cuando Ricardo Gareca retocó la presión tras pérdida en la segunda rueda: cero magia, pura estructura. Cuando el bloque está trabajado, la lógica aparece. Más de lo que gusta.
Barcelona y Athletic: favoritismo con sustento
Barcelona recibe a Villarreal en un cruce donde pesa el nombre, claro, aunque no va solo por escudo. En casa, el Barça suele marcar ritmo alto, y cuando acelera por dentro con tercer hombre, empuja al rival a hundir laterales y a rifar la salida limpia. Ahí salen faltas, corners y partidos largos. Larguísimos para el visitante, a veces. Si se pone arriba, la posesión deja de ser adorno y pasa a ser control puro. Para apuesta simple, el 1 me parece jugable.
Athletic Club visita Vallecas en un duelo más bravo, más de chamba. Rayo compite, mete, corre; pero la presión alta del equipo de Iñaki Williams y compañía castiga mucho los errores en primera salida. Athletic no necesita 70% de pelota, ni cerca: le alcanza con robar arriba y atacar en tres o cuatro toques. Así. Ese patrón, cuando el calendario aprieta y las piernas no dan para florituras, suele sostener al favorito incluso si el partido se pone sucio, cortado, incómodo.
Históricamente, cuando La Liga entra al cierre de febrero, los equipos con identidad más fija reducen sorpresas. No desaparecen, no, pero bajan. Sin mucha vuelta. Y acá va mi postura, debatible si quieres: forzar apuestas contra favoritos solo por cazar cuota alta suele salir caro, bien caro. Sí, hubo noches en el Nacional —como aquel Perú 2-1 Uruguay de 2016— donde la intuición del hincha tumbó el pronóstico; pero en torneos largos, la repetición la gana el sistema, no la épica suelta.
El partido que define el tono de la jornada
Levante vs Alavés suena menor en cartel, aunque sirve para leer el mapa completo. Cortito. Son equipos que priorizan no partirse antes que atacar con demasiada gente. Ese tipo de partido baja varianza: menos ida y vuelta, más directo, menos espacios limpios. Si el mercado se inclina por uno por localía o momento reciente, no me parece ningún desajuste de base, la verdad.
En números globales del fútbol europeo reciente, los locales ganan cerca del 45% de los partidos de liga, empatan alrededor del 25% y pierden cerca del 30%. No te asegura un cruce puntual, pero sí te da marco: la base estadística respalda al favorito local más de lo que se comenta en redes, y eso, aunque fastidie, importa. Súmale que un 1X2 en torno a 1.60 implica probabilidad cercana al 62.5%, y que una cuota de 1.80 ronda el 55.5%. Si tu lectura táctica supera ese umbral, se entra. No da muchas vueltas.
Si vas a buscar mercados complementarios, que sea para reforzar la idea madre, no para contradecirla por puro capricho. En Barcelona, “gana Barcelona y más de 1.5 goles” puede tener más lógica que perseguir un over inflado. En Athletic, un “draw no bet Athletic” le cae bien a perfiles conservadores, pero yo sigo viendo la victoria directa si el precio no se cae demasiado.
Por qué esta vez conviene no pelearse con la cuota
Veo un patrón bien claro: favoritos con ventaja de funcionamiento, no solo de plantilla. Barcelona tiene mecanismos para fijar centrales y atacar el intervalo lateral-central; Athletic, para incomodar la salida y convertir recuperaciones en ocasiones cortas. Repetibles. No chispazos. Cuando el plan se repite semana a semana, la cuota baja no siempre está “mal pagada”; muchas veces está bien pagada para el que prioriza pegarle más seguido, en vez de irse en floro con la adrenalina.
Y hay un detalle humano, que a veces jala más de lo que debería: el apostador promedio recuerda la sorpresa del domingo, pero se olvida de los ocho favoritos que cumplieron calladitos durante el mes. Esa memoria selectiva te deforma decisiones. En ScoreLab lo conversamos seguido entre colegas: la rentabilidad aparece cuando aceptas partidos aburridos, picks obvios y boletos sin fuegos artificiales.
Cierro directo. Mira. Para esta jornada de La Liga, la mejor jugada no es inventarte una rebelión: es subirte al favorito cuando táctica, localía y probabilidad van al toque en la misma dirección. Barcelona y Athletic representan eso. Esta semana, la apuesta correcta es la que más le duele al ego: estar del lado de la lógica.
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